Traslado de Blog

19 nov

Saludos compañeras y compañeros,

Publico esta entrada, sobre todo para quienes estáis suscritos al blog. He trasladado mi blog al dominio http://www.elindignado.net. Desde allí también podéis acceder a un recuadro a la derecha para suscribiros a las nuevas entradas vía correo electrónico.

También podréis leer el último post que habla sobre lo que hemos conseguido con la huelga general del 14N. 

Espero leer vuestros comentarios.

¡Salud!

Venezuela: el odio de los acomodados por los pobres

10 oct

A partir de los resultados de las elecciones del pasado 7 de Octubre se han apreciado varias tendencias entre quienes dieron su apoyo al candidato de la derecha, Henrique Capriles Radonski. Existen diversas razones, y es importante tenerlo claro, por las que con un 97,56% de los votos escrutados, 6.468.450 personas dieron su apoyo a la candidatura capitalista de Unidad. Como bien señalaba Almeyra en un análisis publicado antes de las elecciones: “Amplios sectores de clases medias e incluso obreros votarán también [y así lo han hecho] por ella porque están descontentos por la inseguridad, la corrupción en el aparato estatal, la imposición de los candidatos en el PSUV (que carece de independencia y es un instrumento burocrático gubernamental) y el verticalismo en la adopción de todas las decisiones. Esos obreros y clasemedieros pobres no son contrarrevolucionarios y agentes del imperialismo, como sus candidatos y dirigentes principales, sino que son conservadores a los que el proceso bolivariano, en vez de meterlos en el mismo saco con los que trabajan para volver al pasado, debería tratar de ganar o neutralizar, para separarlos de quienes hoy los conducen al desastre”.

El desprecio de las clases medias y altas

Por un lado llaman a la unidad de su país. Por un lado hablan de “mi bella Venezuela” y de sus riquezas. Por otro, muestran un profundo e intenso repudio por las mayorías. Es el discurso ambiguo de las clases medias y altas. Resulta confuso y requiere de análisis. Sobre todo porque este discurso ha llegado más allá de fascistas y burgueses o pequeños burgueses, arrastra a un sector de la clase trabajadora, que del mismo modo ha caído en esta dialéctica, la de los medios capitalistas de masas. En ella, señalan a los más de 8 millones de personas (8.062.056) que votaron por Chávez de “ignorantes”, de “mediocres” o de “pendejos”. Los señalan de “malandros”, como se suele llamar de forma despectiva en Venezuela a personas jóvenes que por alguna razón se han visto llevados a una vida de delincuencia o bien que tienen un grado de formación bajo con lo que se les puede o suele atribuir una forma particular de hablar y vestir. Una especie de subcultura urbana. Es el lamentable término de desprecio que en estos entornos se ha venido a asociar con el chavismo y que muestra, en cierta forma, la consciencia de clase aburguesada que se ha venido creando en algunos sectores de población que se asocian a los mismos intereses de las clases dominantes. Evidentemente, en realidad no los comparten.

De lo observado en el entorno pro-Capriles se pueden distinguir, grosso modo, dos tipos de discursos que entiendo bien distintos en el mismo sentido de lo apuntado por Almeyra a quien antes hemos citado. [1] Por un lado hay un discurso que parte, de base, de una mentalidad progresista. Un discurso que sufre el impacto de una fuerte manipulación por parte de la derecha mediática (Globovisión, Venevisión y otros medios de derechas que siguen representando la mayoría de medios del país). Empresas estas que forman parte de la histórica oligarquía venezolana que mira únicamente por sus privilegios. Este primer grupo, podríamos decir, vive además en una intensa presión social. Particularmente estos entornos en Venezuela tienen arraigada hace décadas una profunda cultura capitalista, expresada a través de un grado alto de consumismo de marca, donde los deseos de superación suelen limitarse a la acumulación de riqueza para permitirse cada vez más lujos. Se podría decir que buena parte, en realidad, quieren que cambien las cosas a “mejor”, que serían comprensibles incluso más allá de su propia resistencia al cambio y del hooliganismo antichavista que los rodea. Se podría apreciar el origen de los argumentos de su discurso y acercarse en el debate a la importancia de la justicia social para todas y todos. Evidentemente su visión capitalista del mundo ha sido trabajada profundamente por, al menos, las dos vías mencionadas y durante muchos años.

En ese cambio a mejor, algunos quizá pensarían también en “los malandros”, a quienes se ganan la vida como mototaxista o los que viven en los cerros, todas aquellas personas que no por su culpa viven en la pobreza o la extrema pobreza. El grueso de la población empobrecida que es víctima de muchos años de políticas de exclusión en los que la oligarquía venezolana no dudó en dejarlos morir de hambre si eso implicaba más whisky escocés y más viajes a Miami. Aunque miles de niñas y niños venezolanos tuvieran que comer pienso para perros, cuando comer podían.  

Aquí dejo también unas fotos que ha publicado una compañera de una exposición, que hacen los trabajadores de la Defensoría del Pueblo de Venezuela en Caracas, de recortes de prensa de lo que implicó para las mayorías el gobierno del puntofijismo, el gobierno de exclusión de las mayorías a favor de la oligarquía, el gobierno del abandono absoluto de amplios sectores de población y en sus últimas décadas el gobierno del FMI con la aplicación de sus planes genocidas.

Volviendo al quién es quién hay que advertir también, [2] y esto es lo peligroso y lamentable, entre ellos están los reaccionarios, los que han trabajado a fondo su posición conservadora. Los que apoyan cualquier vía para conseguir devolver el poder a la oligarquía, aquellos a los que la democracia les importa una mierda, y evidentemente las mayorías también. A los que nunca les importó antes los altísimos datos de pobreza extrema, de hambre, de desnutrición, de abandono social, ni tan siquiera de violencia, porque quizá no les afectaba tan de cerca. Son estos los que hacen comentarios del tipo: “quisiera que en mi país Pinochet hiciera una limpieza de izquierda” o bien “¡Ojalá existieran militares con bolas en mi país!” (visto en Facebook). Esos que desprecian a la gente pobre al mismo tiempo que hablan de “mi Venezuela” con lugares bonitos.

Es vulgar y obsceno, al ver la realidad de la historia y sabiendo quiénes han sido los explotados y oprimidos, señalarlos de resentimiento racial  o de clase (“los chavistas son unos resentidos sociales“). Es el discurso de los medios burgueses tanto venezolanos como extranjeros. Es la línea que sigue El País en su lamentable editorial del 9 de Octubre. Un patético editorial muy bien  analizado y desmontado por un compañero en un artículo publicado para Kaos en la Red que explica cómo los intereses del Grupo PRISA han coincidido históricamente con el neoliberalismo y con el golpismo fascista y nunca con la realidad de opresión de los pueblos de Latinoamérica. Es en definitiva la expresión de las herramientas que utilizan para dividir, para manipular la realidad a su favor, para que creamos que nuestros intereses coinciden con los suyos: no podrían estar más alejados.

Sobre los dos formatos de discurso mencionados y entendiendo que está presente en gente de clase trabajadora y clasemedieros pobres asumo que hay también dos posiciones. Con los primeros hay mucho trabajo por hacer. A los segundos, entiendo que solo se les puede combatir.

El trabajo que hay que hacer va mucho más allá de la formación política directa y con ello de la creación y ampliación de la consciencia de clase. Tiene que ir dirigido sobre todo hacia la mejora real de la calidad de vida de las mayorías, hacia cambios estructurales que respondan ante los graves problemas que viven en su día a día venezolanas y venezolanos. Que haga reducir al mínimo la violencia y la inseguridad ciudadana, que rompa con la burocracia del Estado, que saque del poder a los oportunistas y a quienes se aprovechan de las camisas rojas para estafar al pueblo, que se democraticen también las estructuras internas de los partidos de gobierno, en particular del PSUV.

Como decía en el análisis previo a las elecciones, una vez derrotada la derecha en las urnas comienza la lucha verdadera por la justicia social y va a tener lugar en el seno mismo de la izquierda en general y del chavismo en particular. Llegó la hora de fortalecer las organizaciones de base y de empoderar a los Consejos Comunales de forma definitiva. Los oportunistas tienen que irse. Hay que tener presente la disidencia presentada por quien también fuera candidato a las presidenciales, Orlando Chirino, en su señalamiento al “gobierno capitalista del PSUV” de antiobrero. Con toda seguridad la posición que se ha de asumir ha de romper con posiciones sectarias pero no puede, en ningún caso, señalar a trabajadoras y trabajadores de contrarrevolucionarios por luchar por sus derechos y por mejoras en su calidad de vida.

En su discurso tras la victoria, Chávez ha llamado a reactivar la revolución bolivariana. Particularmente desde 2006 han surgido voces críticas dentro de la izquierda con el camino que ha ido tomando el proceso. No basta con esperar que se recupere el rumbo. La batalla hay que darla desde dentro de las estructuras sociales, del partido, de las instituciones, en las calles. No podemos simplemente culpar a la oligarquía tradicional del daño que hace con su propaganda creando ideas falsas sobre lo que es el socialismo. El daño que hacen sobre las ideas de clase los oportunistas y burócratas puede resultar del mismo modo letal. 

Quienes estamos por la justicia social y por el bienestar de las mayorías ante todo, no podemos dejar de defender en ningún caso la independencia organizativa, un discurso absolutamente crítico desde dentro, como ya se ha dicho, contra los burócratas, contra quienes se aprovechan, contra los oportunistas. Como decía Lenin, “la lucha contra el imperialismo es una frase vacía y falsa si no va ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo”.

¡Para todos todo, nada para nosotros!

Dejo aquí también las portadas de este 9 de Octubre de El País, La Gaceta y La Vanguardia, por hacer referencia a las elecciones venezolanas.

“En Venezuela no hay 6 millones de oligarcas. Hay que acabar con los lastres del proceso para que los venezolanos no vean la necesidad de votar a sus verdugos” - Juan Carlos Monedero

De la patologización de los problemas sociales: el chico que quería volar la UIB

5 oct

A horas del mediodía de este jueves 4 de octubre ha trascendido una noticia en distintos medios que habla sobre una detención llevada a cabo por la policía la mañana del miércoles 3 de octubre. El titular del Última Hora habla concretamente de  «un joven dispuesto a sembrar de bombas la UIB» [1]. Según apuntan las fuentes que citan los distintos medios, el joven habría adquirido por Internet una ingente cantidad de explosivos. «Entre las sustancias intervenidas por los agentes destacan más de 125 kilos de amonio nitrato con nitrógeno, cuyas características son muy similares a las del amonal y amosal» [2] . El telediario de Telecinco del mediodía explica que se trata de un estudiante de Formación Profesional, de un joven que supuestamente emulaba la actitud de Eric y Dylan y se declaraba admirador suyo. Eric y Dylan son los autores de la “masacre de Columbine”, una matanza que perpetraron estos dos jóvenes el 20 de abril de 1999 en una escuela secundaria del estado de Colorado en los Estados Unidos [3]. El chico detenido en Palma estaba dispuesto a imitarles, comentan los medios. Existen muchos más datos que se pueden encontrar en las distintas reseñas de los medios [456] y, con total seguridad, irán trascendiendo más detalles con el paso de los días.

El objetivo de esta entrada no es simplemente hacer eco de la noticia, ya bastante extendida, sino intentar llevar la reflexión un poco más allá. Sobre todo ante la evidencia de que los medios de masas no pretenden hacer un análisis explicativo y reflexivo más profundo de lo acontecido sino más bien dar bombo a un suceso a través de una perspectiva amarillista-sensacionalista que lleva a miles de personas a hablar sobre el tema, a compartir la noticia, y que crea ideología en el sentido que desde los despachos del mainstream nos marcan. Esto es, sin análisis más profundos que nos lleven a considerar los factores que influyen en la aparición de este tipo de fenómenos sociales. Como referente en las redes del carácter viral de este tipo de noticias, podemos decir que la noticia alcanzó, pocos minutos después de conocerse, un puesto destacado y ha sido de las más votadas del día en Menéame [7]. La noticia ha sido también muy comentada en Twitter y especialmente compartida en Facebook.

Uno de los ejes centrales en los que hacen énfasis los medios a la hora de hablar del joven que presuntamente tenía intenciones de perpetrar una masacre en la UIB se refiere a los rasgos patológicos de su comportamiento, esto es, a la presencia de rasgos o categorías psicológicas o psiquiátricas. Por ejemplo, se  hace referencia a su “comportamiento antisocial”. Según el enfoque mediático el centro del problema es, por tanto, el individuo como ente aislado y prácticamente sin influencia del entorno histórico-cultural de la sociedad en la que se ha desarrollado, en la que vive.

«El joven tiene afición por las armas y odio por los estudiantes universitarios».

Análisis sociológico vs. análisis psiquiátrico

Es clara la tendencia tanto mediática como de las corrientes hegemónicas en psicología y psiquiatría hacia la visión superflua e individualista. Esta visión centra la cuestión en la esencia de la persona, en este caso, que ha cometido un crimen o que presuntamente planea cometerlo, casi como factor único. Omite  o quita peso al análisis de caso en un sentido multifactorial que, particularmente entiendo, científicamente más útil a la hora de explicar porqué surgen casos como estos con tanta frecuencia, y cuáles son los factores sociales a trabajar para crear una sociedad más justa y menos violenta. Desde las instituciones que procuran el mantenimiento del sistema y del status quo, es naturalmente mucho más económico darle una perspectiva únicamente policial y de caso aislado, aprovechando el sensacionalismo y el amarillismo de la prensa capitalista de nuestros días para darle bombo a la vida de un individuo como si de una película se tratase.

Es poco frecuente que se abran debates sobre la normalización de la violencia en nuestra sociedad, sobre cómo genera procesos de desensibilización y con ello su aceptación en el día a día. En este mismo sentido tampoco nos cuestionamos el hecho de que nuestro modelo de sociedad fomente valores sociales negativos, esto es, aquellos que facilitan el distanciamiento psicológico y la deslegitimación, generalmente por deshumanización del “adversario”, al romper o bien no generar espacios de altruismo y solidaridad, sino por el contrario, desarrollar un modelo educativo basado en la competencia, en el mal llamado darwinismo social que ha devenido base argumentativa del liberalismo.

Efecto arma

Un factor específico de expresión de la violencia es la propia existencia y gestión de las armas. Ignorar este aspecto es en sí otra forma de omitir la responsabilidad social que se ha de asumir en este tipo de acontecimientos. La necesidad de estudiar los procesos sociales de consecución y uso de las armas. Resulta evidente que el objeto de la existencia de las armas, aunque desde el sistema se nos pueda vender lo contrario, no tiene nada que ver con alcanzar la paz o la libertad. De hecho, su propia existencia influye de forma importante en la gestión emocional de la ira que hace un individuo. Se trata, en definitiva, como sostiene Chóliz (2004) de un estímulo social condicionado, una motivación social en sí misma. Afirma Chóliz que «la mera presencia [del arma], o de eventos que la señalen, favorece el que los individuos enfadados respondan con mayor agresividad, aunque no utilicen el arma como instrumento para agredir (Carlson, Marcus-Newhall y Miller 1990)». Este efecto, que se ha venido a denominar “Efecto Arma” parte de Berkowitz y LePage (1967) quienes demostraron que las armas tienen un efecto de incremento de conductas agresivas en las condiciones en las que se produce irritación.

La presencia social de las armas genera mucho más daño y muerte del que podría evitarse si no existieran, es evidente. No se pueden obviar las razones por las que están en las calles y cuyo fin último pasa por el beneficio económico de los dueños de la industria armamentística. Naturalmente, las armas ligeras no representan, en valor, el grueso de los beneficios de la industria. Aún así, es necesario tener en cuenta sus beneficios por volumen de ventas. Según Small Arms Survey el 70% de armas ligeras que hay en el mundo están en manos de civiles, lo que representa unas 625 millones de armas. Cerrar el grifo a este negocio y hacer un programa serio de control de armas que ponga en segundo lugar el beneficio económico traería sin duda beneficios en temas de paz y seguridad ciudadana.

En resumen, contamos con una sociedad absolutamente hipócrita en lo que a la violencia se refiere. Rechaza por un lado este tipo de actos, que son naturalmente atroces mientras al mismo tiempo fomenta un modelo socio-estructural de violencia a través de: (1) aprendizaje vicario de modelos violentos reales y simbólicos en los mass media; (2) de la creación de un modelo social y/o familiar que es estructuralmente violento en el que se fomenta la división y el odio a través de la diferenciación autoritaria, clasista, sexista, homófoba, racista, etc.; (3) y de la facilitación instrumental de las agresiones violentas que la disponibilidad de las armas provoca (Fernández-Abascal et al., 2003).

Patologización de los problemas sociales

Los medios de masas alimentan y extienden el patrón de patologización social que implementan la psicología y la psiquiatría muy especialmente a través del DSM. Es la línea del mainstream que se viene marcando desde siempre a este tipo de casos, del mismo modo que se hace con los casos de terrorismo acometidos por quienes tienen ideas cercanas a la extrema derecha, por los partidarios del fascismo. Es lo que ocurrió con el caso Breivik y fue la aproximación que se hizo desde los medios de masas a nivel internacional. “Es un loco”, “Estamos muy mal de la cabeza”, también se decía respecto del chico de la UIB. Hay quien se atreve a más señalando criterios específicos (tiene, por ejemplo, rasgos narcisistas) de alguna de las etiquetas propuestas por el DSM como si de este modo se solventase alguna cosa.

Muchas personas también han acusado con incredulidad: ¿Cómo es posible sentir tanto odio hacia la sociedad?, como si las personas formasen su repertorio de conductas fuera de esta, como si no se hubiese demostrado nunca el carácter determinante de la sociedad sobre los rasgos y características del individuo. El análisis del individuo pasando por alto a la sociedad está implícito en la propia estructura de la disciplina psicológica. Como apunta Álvarez-Uría (en Romero y Vázquez, 2006): «en la medida en que la psicología es una disciplina que a su vez se subdivide en especialidades, y en la medida en que una de esas especialidades es la psicología social, la propia existencia de esa especialidad podría tener por función eximir de la sociabilidad al resto de especialidades psicológicas». Aquí me remito pues a la crítica social sobre la violencia y las armas de párrafos anteriores. En definitiva, es cuando menos curioso cómo una sociedad violenta, profundamente injusta, que siembra la competencia y no la solidaridad, que ha creado un mundo individualizado para alimentar el consumo, se sienta víctima y no culpable de la aparición de estos casos.

Momento crítico de la imagen social de la policía

Tras la intensa represión que están sufriendo las personas que han decidido libremente manifestarse contra las políticas neoliberales del gobierno del PP y de la Troika, la policía está claramente en horas bajas en cuanto a su popularidad. Gran parte de la población entiende que hacen un flaco favor a la defensa de los intereses de las mayorías al tiempo que defienden los intereses de las minorías poderosas que nos roban descaradamente. Su papel, se entiende, es el de reprimir con extrema violencia a quien se manifiesta por sus derechos fundamentales, incumpliendo las leyes de diversas maneras, al no ir identificados, al cargar y hacer uso de las armas de formas no contempladas en sus protocolos, etc.  En este sentido se puede entender como necesario exaltar la labor de la policía en su otra vertiente, la del lavado de cara, la de la seguridad ciudadana, la del servicio al pueblo. Es el caso que se presenta con la detención de J.M.M.S. teniendo en cuenta los explosivos que presuntamente tenía en su poder y el uso que quería darles. La policía, señalan los medios, llevaba 5 meses siguiéndole los pasos. Tal y como se presenta el caso puede verse como un acto heroico de salvación por parte del cuerpo que prácticamente justificaría su existencia y acción y que, como decía, lava la cara de la misma institución, que funciona como brazo represor del Estado. Claro que hay quien lo cuestiona.

La intención de mejorar la deteriorada imagen pública de la policía queda patente en las declaraciones del ministro del Interior en las que afirma que la acción de la policía en este caso ha sido «brillantísima» y que han «evitado una masacre». [8] 

Mi planteamiento es a no quedarnos en análisis superficiales, a no seguir los análisis manipuladores de los medios de masas que, como ya se ha dicho, únicamente se centran en el sensacionalismo del acontecimiento y no procuran en ningún caso un análisis social que procure respuestas al porqué ocurren estas cosas. Que de respuestas a porqué vivimos en una sociedad donde las armas están absolutamente normalizadas. A porqué la violencia forma parte de nuestro día a día desensibilizándonos por completo. Una sistema donde la psicología y la psiquiatría se han ocupado de patologizar al individuo creando una vía de escape a nivel individual a problemas reales que son de carácter social y que son generados por este modelo específico de organización socioeconómico en el que vivimos que alimenta estas conductas “patológicas”, y que se preocupa poco o nada por solucionarlos desde la raiz sino más bien en ocultarlos.

7O: Encrucijada socio-electoral en Venezuela

2 oct

Ha sido publicado, en la página de En lucha, un artículo mío sobre las elecciones que se celebrarán el próximo día 7 de octubre en Venezuela. Podéis acceder haciendo clic en la imagen.

También ha sido publicado el artículo en Kaos en la Red y la versión en catalán para En lluita.

La acción de la policía infiltrada en el 25-S

26 sep

El Gobierno califica de “magnífica” y “perfecta” la actuación policial en el Congreso el 25S. Esta es la noticia con la que abrimos esta mañana la prensa del medio del Estado y la prensa capitalista en general. El ministro del Interior alaba la “extraordinaria profesionalidad” de la Policía. Eso se permite afirmar Fernández Díaz; como no podría ser de otra manera. No debería sorprendernos. La acción de la policía es, en definitiva, el cumplimiento de órdenes políticas. Existe la necesidad imperante de cerrar filas por ambos lados de tal modo que se mantenga la confianza y puedan seguir dándose apoyo en lo que es su trabajo. Porque, efectivamente, la policía hace su trabajo. Bien es cierto que su trabajo es el de bloquear el avance de la justicia social y proteger los intereses de una minoría, los intereses de la clase dominante, del 1%. Ese es su trabajo. Siguen haciendo su trabajo aún en Grecia, donde las condiciones de miseria social son cada vez más inhumanas. Siguen defendiendo esas leyes y lo seguirán haciendo. No nos engañemos. Sean cuales sean las leyes, aunque vengan impuestas por la Troika, aunque sean totalmente inhumanas, aunque nos lleven a una hambruna absoluta.

El debate de la violencia es un debate falso, es una mentira, un engaño para señalarnos entre nosotras mismas. Otra estrategia para dividirnos. La violencia viene únicamente del sistema. Nos están dejando sin casas, echándonos de ellas, nos están dejando sin acceso a una educación digna, nos están dejando sin acceso a la salud con un sistema sanitario racista. Dejan a las personas dependientes en un absoluto abandono social. Esto y toda la miseria social que nos siembran: llegaremos hasta lo que vive Grecia y más, si les dejamos. Ya lo hicieron en Latinoamérica y volverán a hacerlo.

Para poder sostener estos niveles de violencia estructural es necesario un sistema de represión, de coacción, que sea la última línea del Estado que permita frenar el avance social que la sociedad intenta construir. Ese es el trabajo de la policía, con sus protocolos de acción violenta, con sus armas mortales, con sus sistemas de tortura, con sus medios para amedrentar, para sembrar el miedo.

En la siguiente imagen se observa (como se puede comprobar en otros vídeos de RTVE y otros medios) cuál es el grupo central de personas que inician los disturbios, contra los que reaccionan los agentes de uniforme. Es ahí donde se producen la mayor parte de detenciones y heridos de la jornada del 25-S.

En la captura de pantalla que se observa a continuación vemos cómo agentes de uniforme actúan conjuntamente con otros individuos vestidos de civil, con un atuendo muy similar. Visten de negros y van con capuchas o pasamontañas: los mismos que iniciaron los enfrentamientos.

En este vídeo la imagen es mucho más clara. No cabe la más mínima duda de que son policías quienes han iniciado los disturbios, quienes siembran la violencia entre los manifestantes para justificar y legitimar la acción violenta de los grupos uniformados de mercenarios del Estado.

  

A esta hora ya ha habido pronunciaciones en este sentido. Por ejemplo, el diputado del Congreso por Izquierda Unida, Alberto Garzón ha pedido una investigación que determine si los manifestantes agresivos “eran colaboradores de la policía”. Del mismo modo que sugieren el vídeo y las fotos mostradas anteriormente. Es bien conocido que estos son los métodos clásicos de acción de  los cuerpos de policía del Estado. El conocimiento descarado de esta verdad, recordemos, llegó a límites máximos cuando se filtró la tesis del comisario de los Mossos d’Esquadra David Piqué en la que explicaba con detalles cómo infiltrar manifestaciones de antisistemas para acabar con ellos. En su trabajo que vino a denominar “La Síndrome de Sherwood”, entre otras perlas, el comisario se refiere a la relación entre antisistemas y el movimiento Okupa de Barcelona dice lo siguiente (original en catalán y traducción al castellano):

De tota manera, si el nombre de manifestants fos excessiu, potser caldria aprofitar per deixar que durant el recorregut, es produeixin prou actes vandàlics com per intensificar el debat sobre el comportament antisocial del moviment antisistema i permetre que l’opinió pública vinculés aquests col·lectius al fenomen okupa. És essencial que la població estigui convençuda d’aquesta relació tot i que no sigui totalment certa.

[En castellano]

De todas maneras, si el número de manifestantes fuese excesivo, quizá se debería aprovechar para dejar que durante el recorrido, se produjesen actos vandálicos como para intensificar el debate sobre el comportamiento antisocial del movimiento antisistema y permitir que la opinión pública vinculase estos colectivos al fenómeno okupa. Es esencial que la población esté convencida de esta relación incluso cuando no sea totalmente cierta.

Con esto queda en evidencia que las técnicas de funcionamiento de la policía no tratan únicamente, como es evidente, de cómo administrar la violencia con profesionalidad. Tiene irremediablemente una posición ideológica clara y es a favor del mantenimiento del estado de las cosas, del estado de miseria de las mayorías. La violencia viene del Estado. La violencia es estructural contra la clase trabajadora y pretende oprimirla hasta la miseria para aumentar los beneficios de la clase dominante.

Por si quedan dudas de que eran policías infiltrados, está bastante claro también en este vídeo.

Despertando: del sueño a la pesadilla

26 sep

Una compañera ha hecho públicas estas líneas sobre lo que vivió ayer 25-S en Madrid. De cómo ha ido cambiando su visión sobre las fuerzas del Estado. Todas y todos vamos despertando a la realidad que vivimos en esto que algunos insisten en llamar democracia.

Tengo que dar las gracias a una persona a la que no conozco absolutamente de nada y a quien probablemente no vuelva a ver. Ella se llama Isabel, sólo sé que es médico, pero hoy tengo que agradecerle prácticamente que me haya salvado la vida. Un policía me ha disparado deliberadamente y sin tapujos a la cabeza con una pelota de goma a una distancia no mayor de 10 metros sobre las 9 de la noche, cuando únicamente trataba de encontrar una vía de escape en la ratonera en la que se había convertido la Plaza de Neptuno. La fuerza del impacto ha sido tal que ha llegado a quedar visible el craneo, me han trasladado al hospital y me han tenido que poner 12 puntos y 5 grapas. Tengo que agradecer a la desconocida Isabel que cuando estaba desorientada y recién herida, me ha metido a trompicones en un garage donde ha practicado unos rudimentarios primeros auxilios, para después poner en riesgo su propia integridad física saliendo de la forma más altruista que he visto en mi vida a lo que podría denominarse un campo de batalla y todo por conseguirme atención médica inmediata. Gracias Isabel, si es que te llamas así, porque lo de hoy ha sido mucho más crudo de lo que los medios retransmiten y eso lo sabemos tú, yo, Guiomar y todas las personas que, heridas o no, estaban hoy rodeando el Congreso de los Diputados. Es cierto que ha habido personas que han mostrado actitudes absolutamente indeseables e inaceptables, pero la gran mayoría permanecía en las calles de forma pacífica y ha sufrido del mismo modo la brutalidad policial. Es imprescindible que la gente sepa que en ningún momento y bajo ningún concepto se ha tratado de dispersar o desalojar la concentración, sino acorralar a los manifestantes. Han entrado por todas las calles que desembocan en Neptuno y los disparos se escuchaban ininterrumpidam ente, daban porrazos sin importar el estado físico o la edad, aunque uno pidiese desesperado un poco de misericordia o estubiesen ya retorcidos de dolor en el asfalto. No había forma humana de salir de allí sin cobrar lo que supongo entenderán como un castigo merecido por protestar y tratar de luchar por derechos que incluso a ellos favorecerían. Soy una persona relativamente honrada, pacífica y sensata; de hecho, hasta hoy cierta gente se ha podido poner en mi contra por defender su labor y pensar que son una clase más de funcionarios y creer que en realidad para ellos debe ser muy difícil abrir los ojos y ver la estafa en la que se ha convertido el sistema político-económico, pues ellos son la mano que ejecuta mediante la fuerza, de forma coactiva, lo que el sistema les exige. Pero hoy me he dado cuenta de que me equivocaba, salvando excepciones, he visto sed de sangre en sus ojos y su profundo odio hacia quienes perseguían. No son personas, son animales. De verdad, yo quiero creer en el ser humano, pero no me dejan. Gracias Guio, gracias Isabel y gracias a todo el que se ha preocupado por mí o ayude a difundir lo que ha ocurrido hoy en realidad.”

[Documentos]

[1] Foto de la herida de la compañera.

[2] Noticia en el diario Última Hora 

¿El #DíaSomos cambia el mundo?

7 jun

Si hay una cosa que tenemos que concederle al funcionamiento de este sistema, es que tiene el mejor equipo de marketing y propaganda trabajando para sanear las contradicciones constantes en que las propias dinámicas del sistema nos meten. Una vez que estás fuera del sistema, importas poco, y la hegemonía y la coerción harán de ti, no solo un excluido social sino además un culpable (siempre individual) de tu propia situación: un vago, alguien que no ha querido trabajar, que ha caído en el vicio o en el pecado (para los más tradicionales). Pero mientras estés dentro del funcionamiento lógico del sistema no hará falta la fuerza de la policía y de sus armas, no harán falta sus rodillas en tu cuello contra el suelo para hacerte callar las verdades antisistema que puedas vomitar en esa situación. Lo único que hará falta es un buen equipo de marketing: el capitalismo, reconozcámoslo, tiene a los mejores.

¿Dudas sobre la destrucción que causamos a la naturaleza y al planeta? Por cierto, ya hay un argumento falaz en la forma en que he planteado esta pregunta. Cuando digo “causamos” me refiero a la especie humana, pero es un engaño hablar de la humanidad como si todos consumiésemos por igual y fuésemos culpables por igual. “EEUU tiene el 5% de la población mundial, consume 30% de los recursos del mundo y crea 30% de la basura del mundo”. El Norte tiene, irremediablemente, una responsabilidad muy particular, por no decir casi absoluta, de esta realidad. Desde el 99% no podemos estar simplemente exentos de responsabilidad, pero es necesario hacer una lectura de clase: así como no somos las mayorías quienes vivíamos por encima de nuestras posibilidades económicas, tampoco lo somos en el caso de la explotación del planeta.

Volviendo a la cuestión: para salvar nuestras consciencias de caer en esta contradicción el capitalismo crea mecanismos que nos llevan a una calma suicida en este sentido. Seguramente todas podemos tener presente alguna campaña publicitaria de una gran empresa en la que pensando en verde nos invitan a comprar más, ya que, con cada compra aportaremos para que un árbol sea sembrado en alguna selva de quién sabe dónde, quién sabe cuándo. Una vez calmada nuestra consciencia, podemos preguntarnos ¿Es realmente útil esta acción? ¿Es contradictoria? ¿No está siendo utilizado mi sentimiento ‘ambientalista’ para el beneficio económico? ¡Es una línea a la que, con sus grandes modelos de explotación de la naturaleza y de las trabajadoras y trabajadores ha sabido gestionar de forma muy inteligente (en criterios capitalistas) una empresa como McDonald’s! A KFC le ha importado menos lavarse la cara y Greenpeace está haciendo un poco de sangre con ello (goo.gl/WVGdu) ¿Útil? Quién sabe, ¿Va a la raíz del problema? Obviamente no. Este ejemplo de cómo gestionamos nuestra relación con el planeta nos muestra cómo las luchas contra la opresión y destrucción que este sistema alimenta encuentran un cauce contrarevolucionario dentro de las dinámicas del sistema capitalista. Esto es: cambiar nuestra consciencia para no cambiar absolutamente nada. Ante el desconocimiento y la desinformación, conseguimos la calma de nuestra consciencia con medidas absurdas e inútiles que nos sacan de las contradicciones que el sistema mismo nos genera. Esta relación entre contradicciones generadas por el sistema y formas de anularlas desde dentro se puede aplicar casi a cualquiera de las opresiones clásicas. Esas formas de anularlas, esas “formas de adaptación” son totalmente falsas, inútiles y manipuladoras. Lo sabemos. La cuestión es que ante una falta generalizada de información sobre la verdadera causa de los problemas que vivimos, sobre sus causas reales, el 99% está a merced de los historiadores y generadores de opinión del 1%. Lo único que vale es lo que digan los técnicos-expertos (de nuestro sistema tecnócrata ultraliberal) que parten desde sus bases éticas, si se pueden llamar así, las del capitalismo inhumano, valga la redundancia.

Hace poco me para una compañera que no conozco por la calle, con un peto de una ONG, y me pregunta si conozco lo que hacen, si me es posible colaborar. Le explico a grosso modo mi posición frente a este tipo de ONGs, no presta mucha atención e insiste en su objetivo de hacerme socio, de que pague una cuota mensual. Entre sus argumentos me decía: “¿No te dejas 12€ al mes en salir a hacer cervezas con los amigos?”. Por un instante casi agacho la cabeza. Pero no. La verdad, en primer lugar, no sé si llego a los 12€ en una salida a hacer unas cervezas, algo que aunque no viene a cuento hago muchas menos veces de lo que me gustaría. En segundo lugar, ¿De verdad vas a pedir dinero para cambiar el mundo por esta vía a las trabajadoras y trabajadores que son quienes peor lo pasan durante el día a día de este sistema con o sin crisis? ¿De verdad me tengo que sentir mal despolitizando mi forma de cambiar el mundo y limitándolo a dar un par de euros para que una ONG los invierta en su área de gestión sin tener en cuenta en lo más mínimo la anticooperación? Tengo claro que ni las ONGs, ni mucho menos esta compañera tienen en absoluto la responsabilidad central del sistema. Pero el discurso para convencer apesta al mensaje neoliberal de “tenemos que apretarnos todos el cinturón y arrimar el hombro”. Basta ya de caridad. No cabe la caridad en este sistema. Solo desahoga la presión de un sistema que debería ya explotar, pero que no lo hace gracias a estas pequeños desahogos.

No quiero que se me malinterprete. Todos los cambios que representen cambios reales en mejorar la calidad de vida de las personas ahora son bienvenidos y por reformista que sean no basta para ser considerados contrarevolucionarios. La cuestión aquí es: ¿Cómo me vendes que tú quieres cambiar el mundo de verdad si no haces crítica alguna a quienes explotan y expolian aquí y allá, a quienes violan sin cesar cada uno de los artículos del papel mojado que representa la Declaración Universal de los Derechos Humanos? Que no sé para qué carajo lo escribimos con mayúsculas.

En definitiva, necesitamos cambiar el modelo, todos los modelos, y aquí me refiero en particular a la forma de hacer política individual y luego, al posicionamiento general de las ONGs que se dedican a la cooperación al desarrollo así como a otros ámbitos. No es posible que incluso las ONGs cuyo presupuesto proviene en gran parte de ingresos privados (1), tengan una acción que esté constantemente de rodillas y al servicio de algunos gobiernos, empresas o estados (quizá es esta misma la razón).

Un caso paradigmático lo tenemos estos días en el centro de la actualidad mediática de las ONGs. Es la campaña Somos. La campaña que impulsan al menos 25 ONGs, todas ONGD entiendo, se ha hecho conocida en las redes sociales por invitar a usar una prenda del revés el 8 de junio. Mi intención aquí no es criticar ni menospreciar la labor que como organización puedan estar haciendo, por ejemplo, Médicos del Mundo, Médicos Sin Fronteras o Save The Children. Y muchísimo menos sus voluntarias, voluntarios y trabajadores, quienes por experiencia propia puedo decir trabajan duramente con las mejores intenciones y deseos de mejorar las cosas realmente. Más bien mi crítica consiste en poner en evidencia las profundas contradicciones en las que se está cayendo constantemente: ¿Sin intención?

Basta echar un vistazo rápido a esta campaña que comentaba: SomosAsí.Org (http://www.somosasi.org/la_campania.php). Bajar un poco más allá de las ONGs convocantes y ver los agradecimientos y empresas que colaboran en financiar el proyecto. Las empresas aliadas, quizá menos conocidas en términos generales se dedican a la consultoría de servicios a las grandes empresas: externalización privada de la eficiencia capitalista para la producción en banca, en servicios financieros como aseguradoras u otras. Entre ellas están Bain&Company o Mailteck.

En segundo lugar y aún mejor tenemos a las empresas patrocinadoras, las que dan el dinero para que se ayude al Sur, esa pobre gente. Resulta que entre ellas tenemos, por ejemplo, a Inditex ¿De verdad? Inditex, la empresa del magnate multimillonario Amancio Ortega genera sus millones (el mismo dinero con el que financia la cooperación) de la explotación como se ha señalado ya en distintas ocasiones, tanto de trabajadoras y trabajadores en el Norte, como de niñas y niños en el Sur, sin contar del entorno natural (2) (3) (4). Tengo muchas más fuentes sobre la violación de derechos humanos sistemática de Inditex, para quien esté interesado. No voy a entrar demasiado porque en el marco de la campaña Somos, no acaba aquí la cosa.

Otra de las empresas que financian es ni más ni menos que la del señor Emilio Botín: el Banco de Santander. ¿De dónde provienen los importantes ingresos multimillonarios del señor Botín? Además de engañar y estafar a sus clientes, podemos mencionar por ejemplo la inversión en armas (5), la inversión en otras grandes empresas con conocidos expedientes de explotación de personas así como de destrucción del medio ambiente, fomenta la deuda externa, eterna e ilegítima que perpetua la pobreza en el Sur, opera en paraísos fiscales y para no ir más lejos, en el estado español obtiene importantes beneficios de la especulación con viviendas dejando a familias enteras en la calle para tener pisos cerrados que mantengan su alto valor sin cumplir función social alguna. ¿Cómo puede una empresa fomentar la pobreza y cooperar al desarrollo al mismo tiempo?

La lista de empresas en la campaña Somos nos podría llevar a hacer una descripción de este tipo e incluso bastante pormenorizada de cada una de ellas y nos encontraríamos de frente con la mentira, con la farsa y la falacia en la que consiste todo esto. Cambiar y calmar consciencias para no cambiar nada. 

Grandes empresas explotadoras en el Norte y en el Sur participan: Mango, El Corte Inglés, Telefónica, Orange, Vodafone y los distintos medios manipuladores y generadores de matrices de opinión falsa del Grupo Prisa, Cope, El Mundo, etc. Confío que una breve búsqueda en Internet sobre cada empresa nos llevará a apreciar cuál es su importante aportación para fomentar la pobreza, la explotación de personas, la expoliación de recursos, todo por el beneficio económico de unos pocos. Confío en que este breve análisis nos lleve a intentar comprender el concepto de la anticooperación y el porqué considero que si una ONG ha de cambiar el mundo ha de hacerlo yendo a la raíz del problema, señalando las causas de los problemas y no los efectos, explicitando cómo las armas vendidas por el Norte, cómo financiar regímenes dictatoriales en el Sur, cómo mantener a estas grandes empresas expoliando los recursos del Sur fomentan y perpetuan la pobreza, el sufrimiento, el hambre, la enfermedad y el no-progreso en el Sur.

¿De verdad vamos a cambiar el mundo de la mano de Inditex o del Banco Santander? ¿Lo crees así?

(1) Las ONG españolas ganan socios y logran aumentar su presupuesto a pesar de la crisis http://ong.consumer.es/conclusiones/
(2) La plantilla de Inditex se rebela por las condiciones laborales http://www.publico.es/espana/390456/la-plantilla-de-inditex-se-rebela-por-las-condiciones-laborales
(3) Inditex, El Corte Ingés y Cortefiel acusadas de explotación infantil http://www.kaosenlared.net/especiales/item/12350-inditex-el-corte-ing%C3%A9s-y-cortefiel-acusadas-de-explotaci%C3%B3n-infantil.html
(4) Un juzgado considera que Inditex vulneró derechos de empleados en huelga http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/3844848/03/12/Un-juzgado-considera-que-Inditex-vulnero-derechos-de-empleados-en-huelga-.html
(5) Banco Santander Sin Armas http://www.bancosantandersinarmas.org/

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